Aquellos que me conocéis un poco sabéis no solo que estudio plañideras romanas, si no que tiendo a soltar monólogos sobre ellas. Y ya que estamos en Halloween, que mejor que hablar de las praeficae y del poder de las lágrimas en la Antigua Roma. Puede que penséis “pero Ainhoa, que tiene esto que ver con el rol?” pues la verdad es que poco o nada, pero de vez en cuando me gustaría ver, leer o jugar partidas de rol ambientadas en la Antigua Roma en las que salgan algo más que soldados, señores del senado y deidades copiadas de los griegos. Por que sí, el panteón romano es extenso, con deidades muy interesantes y que no son copia de las griegas. Esa idea tan extendida deberíamos ir desterrándola poco a poco, pero mejor no sigo por ese camino o me pierdo.


A grandes rasgos, cuando hablamos de praeficae nos referimos a mujeres contratadas para llorar, tirarse de los pelos, rasgarse las mejillas, es decir, se encargan de la lamentación al difunto. También se nos dice que en un momento determinado su función cambia, encargándose de enseñar al coro de esclavas el canto fúnebre. Esta generalización tiene muchos errores, pues estamos ante una figura mucho menos conocida y con mucha menos presencia en las fuentes de las que se cree. Pero no os preocupéis, de esto no os voy a hablar. Ya suficiente turra daré cuando trate sobre ellas en su correspondiente capítulo de la tesis. Os dejo un par de citas que las definen:


“This woman, by god, I think is a praefica, for she is praising a dead man”. Obra de teatro de Nevio titulada «El estrecho» (Fretum), de la que nos hablan Varrón y Pablo el Diácono.


“Praeficae, who, hired for wages, weep at another’s funeral, greatly tear their hair and cry out more (than the others))”. Extraído de un fragmento del libro 22 de las sátiras de Lucilio.


Relieve de los Haterii

Y esto hace que no pueda evitar pensar en una escena de un funeral romano, donde el difunto, una persona importante de la ciudad, haya recibido un funeral por todo lo alto. Las calles abarrotadas de personas, un enorme cortejo fúnebre con un precioso y carísimo ataúd, un grupo de personas acompañándolo portando las máscaras de sus ancestros, la música de flautas e instrumentos de cuerda, un coro de mujeres entonando un canto fúnebre y las plañideras llorando, lamentándose, y rasgándose las vestimentas. Y esto hace que piense en unas cuentas semillas de aventura:


- El funeral como escenario de un asesinato.

- Una importante figura política fallecida en medio de una conspiración política.

- Una plañidera con poderes al estilo de una banshee.

- El final de una épica campaña donde han fallecido personajes importantes.

- El inicio de una campaña que arranca tras la muerte de un senador.

- La conspiración del heredero.

- Una partida de terror donde el difunto se levante o fantasmas vuelvan de entre los muertos (recordemos que los romanos eran muy supersticiosos).

- Un cortejo fúnebre donde sus testigos se ven atraídos y/u obligados a unirse al desfile.

- Una joya u objeto importante que los personajes deben robar al difunto a lo largo del funeral…


Por último me gustaría hablar del poder de las lágrimas femeninas en la Antigua Roma, ya que no solo eran un instrumento asociado al luto y al dolor, por supuesto siempre relacionado con las mujeres. Y es que las mujeres a través de las lágrimas tenían poder. El lamento femenino podía servir de venganza si el difunto había sido asesinado. Tenemos el caso de Fulvia, que tras la muerte de su esposo Clodio, realizó el ritual del duelo e incitó a los seguidores de su difunto esposo a vengarse. Este ritual se conoce como la supplicatio. Nunca subestiméis a una mujer llorando tras una dolorosa pérdida, tiene más fuerza política que muchos jueces o soldados!


Tumba de Amiternum


Pero, ¿qué os parece si os digo que las lágrimas de las matronas romanas podían acabar con guerras y salvar a la civitas? No todas las historias basadas en época romana tienen que poner a soldados solucionando conflictos. Cuando la fuerza bruta se descontrolaba, las mujeres recurrían a las lágrimas para ponerles fin. Seguro que muchos habéis oído hablar del rapto de las sabinas, pues varios autores como Tito Livio, Ovidio o Dionisio de Halicarnaso, nos cuentan como fueron las propias sabinas y sus lágrimas las que pararon el conflicto. Según Ovidio (Fast. 3.229-232), el festival de la Matronalia se dedicaba en honor a las matronas de las sabinas.


Y esto me lleva a pensar en lo siguiente: sería genial crear una clase en un juego de rol que sea una plañidera cuyo lamento y lágrimas tengan verdadero poder. Que puedan alabar o condenar a aquellos que la escuchen. Si entona la nenia, su efecto podría ser positivo, pero si grita, se lamenta y se tira del pelo, la gente huiría asustada. Uno de sus niveles o ramas sería EL PODER DE LAS LÁGRIMAS.


Y a vosotros, ¿qué ideas para el rol se os ocurre tras leer esta entrada?. Se me quedan mil cosas en el tintero, pero prometo seguir dándoos la lata con el tema. Espero que os guste el especial de Halloween y siento llevar tantos meses sin publicar nada, pero la vida y la tesis me han arrollado. Muchas gracias por leerme.


BIBLIOGRAFÍA:

- Mustakallio, K. 2013. “Grief and Mourning in the Roman Context. The Changing Sphere of Female Lamentation,” in Chaniotis, A. and Ducrey, P. eds. Unveiling Emotions II. Emotions in Greece and Rome: Texts, Images, Material Culture. 237–50. Fran Steiner Verlag.

- Bodel, J. (2024). Libitina's laborers: Praeficae and the origins of the Roman funerary trade. En D. Del Maticic & V. Jordan Rogers (Eds.), Working lives in Ancient Rome (pp. 309-335). Palgrave MacMillan.

- Dutsch, D. (2008). Nenia: Gender, genre, and lament in Ancient Rome. En A. Suter (Ed.), Lament: Studies in the Ancient Mediterranean and Beyond (pp. 258–279 ). Oxford University Press.

- Flower, H. I. (1996). Ancestor masks and aristocratic power in Roman culture. Clarendon Press; Oxford University Press.

- Šterbenc Erker, D. (2011). Gender and Roman funeral ritual. En V. Hope & J. Huskinson (Eds.), Memory and mourning in Ancient Rome (pp. 40-60). Oxbow.


NOTAS:

La traducción de las citas la he extraído de un artículo de John Bodel, titulado “Libitina’s Laborers: Praeficae and the Origins of the Roman Funerary Trade”.